Vida y muerte (Crepúsculo, #1.75) – Stephenie Meyer

Vida y muerte

Stephenie Meyer

Crepúsculo – 1.75

Para mis hijos Gabe, Seth y Eli, por permitirme participar de la experiencia adolescente desde el punto de vista de un chico. No podría haber escrito esto sin vosotros.

Preámbulo

¡Hola, querido lector!

De nuevo, ¡feliz aniversario y bienvenido al nuevo material adicional del décimo aniversario!

Lo primero es lo primero:

LO SIENTO MUCHO.

Sé que va a haber muchas lamentaciones y mucho rechinar de dientes porque este nuevo material A) no es completamente nuevo, aunque sí en su mayoría; B) no es Sol de medianoche. (Si piensas que no entiendo tu dolor, permíteme decirte que mi madre ya me lo ha dejado bastante claro.) Explicaré cómo surgió todo esto y, con suerte, eso hará que, aunque las cosas no mejoren, al menos sean comprensibles.

Hace muy poco tiempo, mi agente me contactó y me pidió que hiciera algo para el relanzamiento de Crepúsculo por su décimo aniversario. El editor esperaba una especie de prefacio, una especie de carta de «feliz cumpleaños». Me pareció… bueno, para ser sinceros, muy aburrido. ¿Qué podía decir que resultara divertido y emocionante? Nada. Así que pensé en qué otras cosas podría hacer y, si eso te consuela, me vino a la mente Sol de medianoche. El problema era el tiempo… o, más bien, la ausencia de él. Definitivamente, no disponía del suficiente para escribir una novela, ni siquiera media.

Mientras meditaba sobre Crepúsculo después de tanto tiempo sin pensar en él y discutía el problema del décimo aniversario con amigos, empecé a pensar en algo que he mencionado alguna vez en firmas de libros y entrevistas. Ya sabes que siempre han censurado mucho a Bella por ser en muchas ocasiones demasiado timorata, y la gente suele quejarse de que es la típica «damisela en apuros». Mi respuesta siempre ha sido que Bella es una «humana en apuros», un ser humano normal rodeado por todas partes de personas que son, básicamente, superhéroes y supervillanos. También se la ha criticado por estar demasiado obsesionada con el objeto de su amor como si, de alguna manera, eso fuera cosa de chicas. Pero yo siempre he defendido que no hubiera habido ninguna diferencia si el humano hubiera sido un chico y el vampiro, una chica: la historia sigue siendo la misma. Dejando a un lado cuestiones de especie y género, Crepúsculo siempre ha sido una historia sobre la magia, la obsesión y el frenesí del primer amor.

Así que pensé para mí: Bueno, ¿y si pongo a prueba esa teoría? Eso podría ser divertido. Como me suele pasar siempre, empecé creyendo que escribiría uno o dos capítulos. (Es divertido y triste a la vez darme cuenta de que aún no me conozco demasiado bien a mí misma. ) ¿Te acuerdas de que antes he mencionado que no tenía tiempo? Afortunadamente, este proyecto no solo fue divertido, sino también rápido y fácil. Resulta que no hay mucha diferencia entre una chica humana enamorada de un vampiro y un chico humano enamorado de una vampira. Y así fue como nacieron Beau y Edythe.

Un par de apuntes sobre la transformación:

  1. En general, he cambiado directamente el género de todos los personajes de Crepúsculo, pero hay dos excepciones:
    • La mayor es el caso de Charlie y Renée, que siguen siendo Charlie y Renée. Y este es el motivo principal: Beau nació en 1987. En aquella época era muy raro que un padre obtuviera la custodia de un hijo, y aún menos cuando el hijo en cuestión era un bebé. Lo más probable es que hubiera que haber declarado a la madre inepta de alguna manera. Me cuesta mucho creer que cualquier juez de aquella época (e incluso de la actualidad) hubiera concedido la custodia de un niño a un padre sin trabajo y que se trasladaba continuamente frente a una madre con un trabajo estable y fuertemente ligada a su comunidad. Por supuesto, en la actualidad, si Charlie hubiera luchado por la custodia de Bella, probablemente hubiera podido quitársela a Renée. Aun así, el escenario más probable es el que sucede en Crepúsculo. Sencillamente, el hecho de que hace un par de décadas los derechos maternos se consideraban más importantes que los derechos paternos, sumado a que Charlie no es un tipo vengativo, hicieron posible que Renée criara a Bella y, en este caso, también a Beau.
    • La segunda excepción es muy pequeña: apenas un par de personajes secundarios que se mencionan apenas un par de veces. El motivo de esta excepción es mi particular sentido de la justicia para con los personajes de ficción. Había dos personajes en el universo de Crepúsculo que, por lo general, salieron muy mal parados. Así que, en lugar de cambiar los géneros de estos personajes, decidí darles un golpe de gracia. No aporta nada a la historia, solo tiene que ver con mis rarezas y con consentir mi neurosis.
  2. Hay muchos otros cambios en la escritura que vienen dados porque Beau es una persona de género masculino, los cuales he pensado detallar para vosotros. Estas son estimaciones hechas a ojo. No he contado las palabras exactas que he cambiado, ni tampoco he hecho ninguna cuenta:
    • El 5% de los cambios se corresponden a que Beau es un chico.
    • El 5% de los cambios se deben a que la personalidad de Beau se desarrolló de manera ligeramente distinta a la de Bella. Las mayores variaciones son que es bastante más TOC, que su lenguaje no es tan poético, ni en sus palabras ni en sus pensamientos, y que es mucho menos iracundo: no tiene el mismo sentido de inferioridad que Bella carga sobre sus hombros.
    • El 70% de los cambios se deben a que me han permitido hacer una corrección de estilo pasados diez años y he tenido oportunidad de cambiar casi cada palabra que me incomodaba desde que el libro fue impreso, lo cual ha sido magnífico.
    • El 10% son cosas que me hubiera gustado hacer la primera vez, pero que no se me ocurrieron. Puede parecer el mismo tipo de criterio de la categoría anterior, pero en realidad es ligeramente distinto. No se trata de palabras que parecieran poco adecuadas o no quedaran bien, sino ideas que me hubiera gustado explorar antes o conversaciones que deberían haber tenido lugar, pero no lo hicieron.
    • El 5% son problemas en la mitología —errores, en realidad— en su mayoría relacionados con las visiones. Cuando continué con las secuelas de Crepúsculo (e incluso en Sol de medianoche, donde pude adentrarme en la mente de Alice y Edward), pulí el modo en que funcionaban las visiones de Alice. En Crepúsculo todo es más místico y, al revisarlo ahora, hay cosas en las que Alice debería haber intervenido y no lo hizo. ¡Ups!
    • Lo que deja un 5% variado para la miscelánea de cambios que he hecho, cada uno por un motivo distinto y, sin duda, egoísta.

Espero que disfrutes la historia de Beau y Edythe, aunque no es algo que estuvieras esperando. Desde luego, yo he disfrutado en grande creando esta nueva versión. Adoro a Beau y Edythe con una pasión que no me esperaba, y su historia ha vuelto a convertir el mundo ficticio de Forks en un lugar fresco y feliz para mí. Espero que para ti sea igual. Si lo disfrutas aunque sea una décima parte de lo que yo lo he hecho, habrá merecido la pena.

Gracias por leer esta historia. Gracias por ser parte de este mundo, gracias por ser una asombrosa e inesperada fuente de alegría en mi vida durante estos últimos diez años.

Con mucho cariño,

Stephenie

Si su destino es extraño, es también sublime.
Veinte mil leguas de viaje submarino, Julio Verne

Prefacio

Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación incluso de haberlo intentado.

Contemplé fijamente, al otro lado de la gran habitación, los ojos oscuros de la cazadora, y esta me devolvió la mirada, complacida.

Al menos, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar. Incluso noble. Eso debería contar algo.

Sabía que de no haber ido a Forks ahora no estaría a punto de morir, pero, aterrado como estaba, no me arrepentía de esta decisión. Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión.

La cazadora sonrió de forma amistosa cuando avanzó con aire despreocupado para matarme.

Primer encuentro

17 de enero de 2005

Mi madre me llevó al aeropuerto con las ventanillas del coche bajadas. Aunque era enero en el resto del país, en Phoenix la temperatura era de veinticuatro grados y el cielo de un intenso azul. Llevaba mi camiseta favorita: una de los Monty Python, la de las golondrinas y el coco que mi madre me regaló hace dos Navidades. Me quedaba casi pequeña, pero daba igual. Dentro de poco no iba a necesitar camisetas.

En la península de Olympic, al noroeste del estado de Washington, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece encapotado. En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos. Mi madre se escapó conmigo de aquel lugar y de sus deprimentes tinieblas cuando yo apenas tenía unos meses. Me había visto obligado a pasar allí un mes cada verano hasta que por fin, al cumplir los catorce años, me impuse; así que, en vez de eso, los tres últimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California.

Y, a pesar de ello, ahora de alguna manera me exiliaba a Forks para terminar el instituto. Un año y medio. Dieciocho meses. Una sentencia penitenciaria. Dieciocho meses muy duros. Cuando cerré la puerta del coche tras de mí, sonó como el clang de los barrotes de hierro encajando en su lugar.

Vale, me acabo de poner un poco melodramático. Tengo la imaginación un poco desatada, como le gusta decir a mi madre. Y, por supuesto, había sido elección mía. Un exilio autoimpuesto.

Lo cual no lo hacía en absoluto más fácil.

Adoraba Phoenix. Me encantaban el sol, el calor seco y la gran ciudad que se extendía en todas direcciones. Y me encantaba vivir con mi madre, donde alguien me necesitaba.

—No tienes por qué hacerlo —me dijo mamá por enésima vez antes de llegar al control de seguridad del aeropuerto.

Autore(a)s: