Manimal – Lani Aames

Manimal

Lani Aames

Capítulo 1

“No puedo creer en mi suerte. La primera nevada del año y yo tengo que estar en medio de ninguna parte.” Kelsey Locke gruñó. Se retiró un mechón de pelo de color marrón oscuro de la cara, y deseo haberse acordado de ponerse horquillas antes de salir de casa. “Los limpiaparabrisas están encendidos a toda potencia, pero según despejan la nieve, cae más cubriéndolos”

“Casi estás llegando, Kels.” La voz de Dee llegaba cortada. “¿Pasaste los dos pinos torcidos?”

Apretó ambas manos sobre el volante. Ella nunca había conducido por la nieve. Nunca. Cuando Dee le había ofrecido el uso de la cabaña de su familia en el Lago Pasión, hace dos horas, el cielo estaba despejado. Con la luz de la luna llena, ella había esperado un viaje sencillo. Ahora, el cielo estaba cubierto con una manta de nubes negras y la carretera estaba cubierta en una capa de nieve tan gruesa que no veía ni el asfalto.

“El camino hacía la cabaña esta sólo a unas cuantas millas más. Estarás bien. Ten un poco de paciencia.” Paso un minuto en el que Kelsey sólo pudo escuchar el ruido estable de los limpiaparabrisas y ronroneo del calentador, luego la voz de Dee se escuchó otra vez. “Charles Leland ha estado llamando cada cinco minutos y ahora está enviando mensajes de texto”

Kelsey respiró a través de sus labios apretados. Charles era la razón de que ella estuviera en esta situación. Habían estado saliendo durante unos meses, nada serio, hasta que Kelsey decidió dejar de verle. No era justo para Charles que ella deseará a otro hombre.

La empresa de Dee, proveía de comida y bebida, y uno de sus encargos había sido de una de las cenas comerciales de Charles. Kelsey quedó en echarla una mano esa noche. Charles inmediatamente se había enamorado de ella y había estado a su lado la mayor parte de la noche ignorando a los invitados que se suponía que quería impresionar. Molesta por su tenacidad, Kelsey quedo con él para otro día, con el fin de que la dejara tranquila.

Más tarde, pensó que tendría que haberle dado calabazas, que debería haber sido igual de franca que Dee, pero por desgracia no lo era. En su lugar, Dee le habría dicho que necesitaba aire y que la dejará en paz, pero a Kelsey no le gustaba incomodar a nadie.

En otras palabras, ella era una cobarde.

Así que salió con Charles, con la esperanza de encontrar cosas en común. Sus dos guardaespaldas, que siempre estaban a su lado, los acompañaron a una discreta distancia. Los dos también habían estado en la cena, y Kelsey se había sentido atraída por uno de ellos, alto y moreno. Pero él estaba trabajando y no mostró ningún interés en ella. De vez en cuando notaba sus ojos oscuros sobre ella, pero cuando le miraba su expresión nunca mostraba nada. Asumió que Charles le había ordenado vigilarla.

Aun después de que ella empezara a salir con Charles regularmente, él actuaba como si fuera su propiedad. Cuando empezó a presionarla para que practicaran sexo, para ella fue evidente que no le quería realmente. Estaba consumida por el deseo, pero hacía otro hombre, alto y misterioso, que siempre estaba a su lado y la observaba con su intensa mirada.

Kelsey no dormiría con Charles si deseaba a otro hombre. Ella no podía seguir viéndole. Y rompió, admitiendo para sí misma, que esperaba que al estar libre, el otro hombre hiciera algún movimiento.

Charles no admitió que ellos habían roto. Ella se lo había dicho hace un par de semanas, pero su ego rechazaba la posibilidad de que cualquier mujer le dijese no. Él llamaba todos los días a su despacho, le mandaba flores y regalos que devolvía al instante. La situación era tan mala, que resolvió escaparse ese fin de semana, para poder terminar su trabajo, y había cambiado el móvil con Dee para ignorar sus llamadas y sus mensajes.

“No le cojas ninguna llamada. Tal vez crea por fin que se acabo.” Kelsey miró por la ventaja, colocándose un rizo molesto tras la oreja, tratando de ver algo a través de la cortina de blanca nieve que la rodeaba. Sentía como si hubiera estado atrapada en un globo de nieve y alguien lo había sacudido tan fuerte como fuera posible.

“Ooooh, ya sé lo que voy a hacer. Le mandaré un mensaje de texto, diciéndole que deje de decir tonterías de una buena vez ” comentó Dee.

“No, No. No quiero enfadarle.” Kelsey sabía que su sincera amiga le cortaría en rodajas y daditos si se lo pedía. Pero ella era cautelosa con Charles. Además de la empresa de decoración que tenía en el pequeño pueblo de Shadow Valley, y que le había hecho bastante rico, Kelsey presentía que había algo más … algo no completamente legítimo que era lo que le daba la mayor parte de su dinero y poder. No tenía pruebas y nunca había presenciado nada ilegal, pero había tenido bastante tiempo para pensar. ¿Por qué si no necesitaría el DIRECTOR GENERAL de una empresa local dos guardaespaldas a tiempo completo? ¿Por qué tenía un equipo de seguridad tan avanzado?

“¿Estás segura? Le puedo cantar las cuarenta y explicarle exactamente que hacer con sus regalos, ” dijo Dee.

“Dee, no contestes a sus mensajes ni a sus llamadas. Hablaré con él cuando vuelva. Estoy viendo una curva peligrosa, voy a colgar y concentrarme en conducir. Esta nevando, el hombre del tiempo no dijo que fuera a pasar”

“Caray, Kels, no sabía que todavía creías en el hombre del tiempo. Crees también en Santa Claus y en los Reyes Magos? ¿y en el Conejo de Pascua?”

“Muy graciosa”

Dee resopló, que sonó ampliado por el teléfono. “El camino hacía la cabaña debe estar a menos de una milla después de la segunda curva de izquierda. Ya no te falta nada”

“Lo recuerdo. Venía contigo y con tu familia todos los veranos desde que empezamos a ser amigas.”

“Exacto, desde segundo grado. Tú eras una llorona en el Jardín de Infancia y en primer grado. Ten Cuidado, Kels.”

“Lo haré.”

En el momento en que Kelsey cortó la comunicación, un movimiento a su derecha, atrajo su atención. Pensó que era un animal a cuatro patas, parecía un perro grande. Unos segundos más tarde, un hombre desnudo, surgió de la nada delante de la trayectoria de su coche. Ella gritó, y vio como él se presionaba con un trapo el lado izquierdo, y con él derecho se protegía de las luces de los focos delanteros de su coche.

Instintivamente, Kelsey giró a la derecha y frenó bruscamente. La parte trasera del coche dio un gran giro. Ella seguía apretando el freno, pero parecía que el coche nunca se iba a parar. Cuando se detuvo, había girado noventa grados y estaba colocada en medio del camino, el parachoques delantero sobre el cuerpo del hombre.

Las manos de Kelsey estaban clavadas en el volante. El corazón retumbaba en su pecho, y ella se estremeció como si fuera ella la que estaba desnuda en la nieve. Había visto por un momento su cara de terror en el espejo retrovisor. Sus ojos azules estaban abiertos y asustados, y su boca abierta para emitir un grito que no pudo soltar.

Cuando volvió a mirar a través del parabrisas, él había desaparecido. Al principio, pensó que tal vez había conseguido llegar al otro lado de la carretera, pero luego recordó que estaba segura de haberle dado.

¿Qué debía hacer ahora? ¿Era una treta para que saliera del coche y pudiera secuestrarla, pegarla o algo peor? Esperó un momento, decidiendo si debería salir y ayudar. Ella no creía que un secuestrador o un violador corriera de un lado a otro totalmente desnudo. Así no podría acercarse a nadie.

El hombre necesitaba ayuda. Como si de repente se hubiera soltado de unas cuerdas invisibles Kelsey abrió la puerta y salió de un salto, resbalándose con el hielo que cubría la carretera. Ella se acercó despacio al hombre. Si esto era algún tipo de truco, entonces el no podía quedarse en la nieve durante mucho tiempo.

Mientras se acercaba le fue observando. Su cuerpo era grande y sus piernas largas, era bastante alto. Vio que estaba tumbado desgarbadamente sobre su espalda, aunque no podía ver su cara por que estaba girada hacía el otro lado. Observó su pecho ancho y suspiró de alivio cuando vio que se levantaba y caía, aunque fuera con movimientos poco hondos. Bajo la vista hacía abajo, siguiendo la línea de vello que se estrechaba sobre su ombligo y apuntaba directamente hacía sus genitales.

Ella se perturbó al ver que su pene estaba parcialmente erecto, descansando sobre un muslo. Nunca habría imaginado que fuera posible que le pasara a un hombre en su condición. Se acercó más, y cayo de rodillas a su lado.

Pudo ver la zona en la que había estado apretando el trapo. Su lateral izquierdo estaba lleno de sangre que manaba de una herida en su cintura, justo encima del hueso de la cadera. Ella estiro la mano y quitó la nieve que le cubría la cara, para saber si todavía estaba vivo, cuándo él gimió.

Kelsey se quedó sin aliento, asombrada al reconocer al hombre. “¿Durak?” Ella murmuró.

Durak Voronin llevaba un año como guardaespaldas de Charles, y era el hombre que ella había deseado durante los meses anteriores. Algunas veces Charles le llamaba en broma “Durak el Ejecutor”. Y de vez en cuando, cuando ella miraba sus duros ojos, ella lo creía … y un temblor de miedo corría a toda velocidad a través de su cuerpo uniéndose al anhelo físico.

¿Qué hacía él aquí? ¿Le había ordenado Charles que la siguiera? Kelsey se imaginaba a Charles dando la orden y a Durak aceptando. Pero aunque lo pensaba, no podía imaginar que la siguiese desnudo, de pie y herido.

Él gimió otra vez, interrumpiendo sus pensamientos. Una mezcla entre gemido y gruñido retumbó profundamente en su garganta y su pecho. Sus piernas se sacudieron con fuerza mientras su cara traslucía un intenso dolor. Sus músculos se tensaron y se colocó bruscamente en posición fetal.

“¿Qué haces aquí?” Ella le limpió la nieve de su cara, alarmada por lo fría que estaba su piel. Se quito rápidamente el abrigo, extendiéndole sobre él, y se acercó a su oído. “Tengo un móvil y puedo pedir ayuda. Sólo me iré unos minutos, luego volveré de nuevo contigo y podremos protegernos del frío.”

Antes de que ella pudiera moverse, su mano salió disparada y se cerró alrededor de su muñeca, como si fuera una esposa. Kelsey grito y trato de quitársela con la otra mano, pero su agarre era tan fuerte como el hierro.

“Durak, déjame ir. Trato de ayudarte! ” ella gritó, esperando que él la oyese y entendiese. Sus ojos abiertos la inmovilizaban con una dura mirada.

¡No!

La palabra era corta pero eficaz. Ella no sabía a que se refería. ¿Qué no llame al 911? ¿Qué no le resguardará del frío? ¿No a las dos cosas? ¿a ninguna?

“No sé por qué. No voy a quedarme aquí fuera congelando mi trasero. Déjame ir para que pueda volver al coche, y llevarte a un sitio donde podamos estar calientes”

Ella pensó que por un momento no la había oído. Él ni se movió ni soltó su agarre, y parecía que ni respiraba. Luego él cerró sus ojos, sus dedos soltando su muñeca.

“Ayúdame … llévame al coche”

Kelsey suspiro de alivio y puso una mano en él. “Bien. No soy lo bastante fuerte para cogerte. Tienes que tratar de caminar.”

Él inclinó la cabeza. Kelsey se movió para que el pudiera abrazar sus hombros. Ella mudó el abrigo para que cubriese su trasero. No lo estaba haciendo muy bien, ya que continuamente se encontraba sobre la nieve.

Él tembló violentamente cuando ella se levanto, obligándole a levantarse. Cargo su cuerpo contra ella, haciendo que casi cayeran. Por un momento, ella creyó que un grueso pelaje había pasado rozando su mejilla. Cuando lo pensó de nuevo se imaginó que el frío había entumecido su cara y que los nervios no coordinaban bien. O algo por el estilo. Haciendo caso omiso de la sensación, ella dio un paso y Durak hizo lo mismo.

Si bien el coche no era muy largo, casi parecía una camioneta. Cuando llegaron al vehículo, Durak colocó su cuerpo grande en el asiento del copiloto, con el abrigo de Kelsey encima de él. Todo su cuerpo tembló.

Abrió la guantera y sacó una linterna. “Hay una manta en el maletero. No tardaré ni un minuto.”

No sabía si le había oído, ya que no le respondió. Cerro la puerta y se dirigió atrás.

Kelsey miró el suelo, buscando sus huellas. La nieve casi las había tapado, pero ella pudo ver por donde había venido. Recordó que justo antes de que Durak se pusiera delante del coche, ella había pensado ver un perro grande a su derecha.

¿Hubo sido Durak mordido por un perro? Su herida pudo ser producida por los dientes de un perro? Pero eso no explicaba que el estuviera desnudo como el día que nació. Un perro salvaje podría haber destrozado su ropa, pero no la podría haber destruido totalmente. No le habría quitado los zapatos, ni tampoco sus calcetines.

Kelsey se alejó de la carretera y vio que entre los árboles había algunas manchas de sangre manchando la nieve. Ella se acercó más hasta que pudo ver una débil luz detrás de los árboles. Las huellas se detenían aquí, y… ella no quería creer lo que veía, les seguía una huella canina… casi tan grande como la suya y dos veces mayor que la de cualquier perro que ella hubiera visto.

La más extraño de todo era que no había otras huellas mezcladas con las del perro, sólo las humanas seguida por las caninas. Las del perro no iban a otra dirección, y las humanas no habían provenido de ningún otro sitio. Es como sí el perro se hubiera esfumado y Durak hubiera aparecido de pronto. Era como si…

Kelsey no terminó el pensamiento. Lo que ella pensaba era absurdo. Imposible. No sólo imposible, sino improbable. Ridículo. Una locura.

Con un último vistazo que no reveló nada más, ella volvió corriendo al coche.

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